Porque te amo sin haberte amado, porque te siento sin haberte tocado... Porque tu fragancia llega hasta aquí, sin siquiera tenerlo; porque en días me piensas en parques y plazas y en noches parece ser que te leo en pensamientos, mientras ignoras mi sufrimiento... Ay! Niña hermosa, quisiera que también leas mis manos cuando te buscan en los poemas que hago, en las canciones que diariamente te dedico en la absoluta miseria, cuando no estás conmigo...
¡Oh!
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